El Club

Un poco de historia

Los orígenes de nuestro club se remontan a la revolución ajedrecística que tuvo lugar en Calvià con motivo de la XXXVI Olimpiada de Ajedrez. A raíz de las múltiples actividades paralelas que se llevaron a cabo, muchos niños de Calvià tuvieron la oportunidad de iniciarse en el mundo de los trebejos. No obstante, al finalizar la olimpiada, surgió el temor de que todo aquello que se había conseguido quedase relegado a un segundo plano y se perdiera con el tiempo. ¡Teníamos que hacer algo!

Fue en abril de 2005 cuando Enrique Asensio y José Haro, futuros socios fundadores del club, convencieron a un grupo de "padres entusiastas" para tomar parte en este fantástico proyecto pensado, en sus orígenes, para los niños de Calvià.

En nuestro breve recorrido por el mundo del ajedrez, nos hemos convertido en uno de los puntales del ajedrez escolar en Baleares, tomando parte en numeros eventos, ya sea como participantes, colaboradores u organizadores.

Las actividades del Club comprenden desde cursos y competiciones hasta partidas simultáneas, convivencias con otros clubes, charlas de maestros, torneos, etc. Y, pese a ser un club pensado para los niños, en nuestro club también se citan jóvenes, adultos (incluso padres y madres de niños del club), personas mayores, etc. No acude únicamente el que sabe ajedrez, sino también el que quiere aprender, el que quiere mejorar o el que simplemente quiere pasar un rato agradable.

En la actualidad, tenemos el orgullo de haber superado los 100 socios. Una cifra extraordinaria que en parte se debe a la gran labor de uno de los citados socios fundadores, el A.I. Enrique Asensio, que imparte clases básicas de Ajedrez en los colegios de Calvià.

En nuestro Club se practica y aprende ajedrez, fomentando además la amistad, la creatividad y el desarrollo del pensamiento, base fundamental de este deporte-arte.

¿Te gusta el ajedrez?
Enseñamos a pensar
Ven a conocernos
Yo siempre he sentido un poco de lástima hacia aquellas personas que no han conocido el Ajedrez; Justamente lo mismo que siento por quien no ha sido embriagado por el amor. El Ajedrez, como el amor, como la música, tiene la virtud de hacer feliz al hombre. (Dr. Siegbert Tarrasch)